Guerra de Irak Rebelión de los consumidores La Prostitución Evo Morales: El derecho de un pueblo a la labrar su destino Barreras a la inmigración..

La pobreza: negación del ser humano, de la humanidad.

Sadam Husein y la pena de muerte

Por la paz, contra el terrorismo

En guerra, contra el terrorismo

Trabajadores del mundo:"uníos"

La muerte de Dios POR QUIÉN VOTO ? Educación para la ciudadanía

 

1/2005. La guerra de Irak y el Terrorismo.

    Parece que ya nos hemos acostumbrado a esta barbarie de la guerra de Irak. Los lideres políticos, incluido el nuestro Aznar, en la Cumbre de las Azores, cual nuevos redentores de la humanidad, la justificaron por la existencia de la armas de destrucción masiva y para combatir al terrorismo internacional. Armas de Destrucción masiva, no encontraron por ningún lado. Han aniquilado a un pueblo y, .lo que es más sangrante si cabe, Irak se ha convertido en la cuna del terrorismo de nuevo signo. El principal perjudicado, ha sido, en primer lugar, el pueblo iraquí, cuyas circunstancias son ahora peores que las que existían en el periodo de Sadam Husein. Y también lo ha sido el resto de la humanidad que ha visto incrementada su inseguridad hasta cuotas hasta ahora insospechadas. Igualmente se ha visto seriamente afectada toda la comunidad islámica internacional a la que muchos asocian las acciones de esos grupos de fanáticos que han perdido el norte de sus creencias y que en nombre de la religión atentan indiscriminadamente contra pueblos y personas.

    Soy de los que piensa que ninguna guerra es justa, por muy justificadas que puedan ser las causas que las impulsan. Curiosamente a estas guerras, las de ahora y las de antes, van los más pobres, los excluidos que, carentes de trabajo y de otras oportunidades sociales, se ven obligados a enrolarse en los ejércitos, eso si, dirigidos por unas élites político-militares que, intentan salvaguardar los intereses de unos pocos bajo el paraguas de un falso y engañoso bien colectivo. El tatareado bien de la humanidad, la salvaguarda de la democracia, de los derechos humanos, de un occidente amenazado, son puras falacias que enmascaran intereses de unos pocos. Intereses de las multinacionales, de la potencia hegemónica y de otras potencias que siguen repartiéndose el mundo, como si de una tarta se tratase.Mapa de los invasores de Irak Y todo ello, planteado en nombre de la democracia, de los derechos humanos, cuando no hay ninguna guerra que se pueda sostener amparada en estos principios, ni en ningún otro.

    Y, ¿qué decir del terrorismo?. De entrada que es inadmisible, se contemple desde donde se contemple. Por otro lado, el terrorismo, el de las acciones violentas indiscriminadas, el de los hombres bomba o artefacto de destrucción, es irradicadicable por las vías que hoy se están utilizando para combatirlo. Además, la seguridad absoluta es imposible. El terrorismo tan sólo se puede prevenir por la vía de la lucha contra la injusticia, por la vía del respeto a los derechos de los pueblos y naciones, por la vía de la solidaridad. Mientras se den procesos de dominación, de explotación, de colonización, de apropiación de lo colectivo, en esa medida, surgirán grupos y colectivos que utilicen falsamente esas banderas para salvaguardar, también erróneamente, a sus pueblos, a sus creencias u otros intereses colectivos difícilmente amparables con esas acciones. ( Mirada desde Telemundo a la guerra de Irak).

    Otro mundo es posible y también otra manera de contemplar la vida y hacer ciudadanía. Seguiremos luchando por ellas.

Julio de 2005

2/2005. LA REBELIÓN DE LOS CONSUMIDORES

            Desde hace algún tiempo le estoy dando vueltas a esta cuestión de los consumidores. Ya casi no se habla de la sociedad de consumo. En general todas las reflexiones se encaminan hacia la sociedad postindustrial, en cierta medida sinónimo de la sociedad de consumo, hacia el  impacto de las nuevas tecnologías de la información, se habla de la revolución cibernética, en definitiva de la nueva sociedad. La sociedad de mercado se ha implantado implacablemente y en todas partes –salvo la honrosa excepción de los nuevos movimientos sociales- y no aparece en el horizonte próximo un tipo de sociedad distinta a la actual. Por otra parte, curiosamente, la sociedad de mercado, es la sociedad de consumo, la de los consumidores, la que permea toda la acción colectiva. El consumidor es considerado un sujeto pasivo, en abstracto, el rey de la nueva sociedad. Un rey sin reinado, un rey sin territorio, un rey aislado en su propio castillo.

             Todos los acontecimientos del mundo actual, de una manera u otra, pasan bajo el filtro de los consumidores. La deslocalización, la precarización del empleo, la temporalidad, la desregulación de las relaciones laborales, las nuevas formas de trabajo, el mercado, todos los mercados, recorren el tamiz de los consumidores.  Más aún, el desmantelamiento de las sociedades del bienestar, también viene justificado en nombre de la nueva sociedad de consumo, en nombre de esa nueva ciudadanía sin identidad. Y todo ello, con el consentimiento aparente y hasta real del ciudadano consumidor. 

             ¿Dónde quedo la sociedad de clases?. ¿Triunfó el capitalismo?. ¿Los sindicatos de clases siguen teniendo un espacio en la nueva sociedad?. ¿El trabajador es antes trabajador o se ha convertido en un consumidor de segunda clase?. ¿Quedan espacios para los partidos, para las organizaciones políticas de clase? ¿Para todas?. ¿Hay alguna clase triunfante en esta nueva sociedad? ¿La de los gestores y gerentes del nuevo capital social? ¿La de los tecnócratas y hacedores de la sociedad mercantilizada?. ¿Qué intereses preservan, incentivan y gestionan los nuevos gobiernos democráticos?. ¿De qué democracia estamos hablando?....Estas y otras muchas preguntas nos podríamos hacer y probablemente, las respuestas nos remitirían hacia los consumidores. Se hablaría de las nuevas realidades sociales, de la responsabilidad y de la ética social, de la sociedad sin clases, de la nueva empresa, de la racionalización de los recursos humanos y materiales, de la eficacia y de la eficiencia, en suma, del consumo como eje y objeto de la planificación y toma de decisiones.

             ¿Qué hace el consumidor?. ¿Quién es?. ¿Cómo es, cómo se comporta, cuales son sus motivaciones?.  Eso es lo que verdaderamente importa, es el auténtico motor de la nueva sociedad. Hay que conquistarlo, sin que apenas el sea consciente de que ha sido seducido. No hay que dejarle que piense, pero sí que hay que proporcionarle estímulos, motivaciones, para que siga consumiendo, para que mantenga su confianza en el nuevo mercado.  Para ello, nada mejor que facilitar el surgimiento de las organizaciones de consumidores, sustituto perfecto de los sindicatos de clase, de los partidos políticos, de las viejas asociaciones ciudadanas, de los gestores estatales y gubernamentales, El ideal perfecto para la defensa del principio de “menos Estado y más sociedad”.  Los viejos ideales de la sociedad sin clases, se consagra por la vía de la sociedad de consumo, sin revolución o bajo el paraguas de una de una rebelión silenciosa, sin lucha de clases, sin el triunfo de unos pocos organizados sobre los muchos desorganizados, ni siquiera de los muchos concienciados sobre los pocos militantes..

             El triunfo de los consumidores podría fácilmente pensarse.  Y no es así. Porque los consumidores no tienen conciencia o mejor dicho, si poseen conciencia de consumo, conciencia de la ciudadanía de los consumidores: velan por sus intereses, se asocian, en el mejor de los casos se organizan, luchan y procuran sus mediadores, renegando de las viejas y anquilosadas mediaciones de partidos, sindicatos y asociaciones. Hasta la religión se ha convertido en un objeto de consumo codiciado, ha denunciado recientemente el Papa Ratzinger. Y tiene razón. También la religión se ha convertido en una moda, en objeto de consumo para diversos colectivos. Y sirve y se la instrumentaliza en la medida en la que produce una satisfacción, en la medida en la que cubre una serie de necesidades personales, en función del gusto particular de los consumidores creyentes. También aquí ha triunfado el hedonismo individualista por encima de principios, creencias y solidaridades.

             La rebelión de los consumidores. Esa es nuestra apuesta. Esa es la revolución pendiente, la del siglo XXI, la que sería capaz de convertir en realidad el principio de que otra sociedad es posible. ¿Es consciente el consumidor actual del potencial con el que cuenta?. ¿Posee un potencial revolucionario?. ¿Es factible la rebelión de los consumidores y la construcción de esa nueva sociedad?. Estoy convencido de que si. Veamos algún ejemplo, relacionado con las anteriores reflexiones. ¿Qué sucedería si los consumidores se negaran a adquirir los productos ofrecidos por las empresas que han apostado por la deslocalización despiadada, por la producción de bajos costes sustentada en trabajadores explotados, en la expoliación del medio ambiente, en la reversión de la naturaleza a través de la producción masiva por medio de los transgénicos, etc, etc.?.  Las empresas y los gobiernos, se verían obligados a cambiar de dirección, a planificar de otra manera, a otra toma de decisiones…Los consumidores asumirían su conciencia de ciudadanos y trabajadores antes que consumidores.

             ¿Qué hacen las nuevas organizaciones sociales, la de  los consumidores?. De entrada responder de una forma inmediata a las necesidades de los consumidores: la máxima calidad al menor coste posible. Ese es el principio norteador de los nuevos mediadores.

             No hay revolución sin conciencia. Ese viejo principio sigue siendo válido. Por tanto, la apuesta por la rebelión de los consumidores, ha de arrancar de un nuevo proceso concientizador. Ahí centraremos nuestras próximas reflexiones para no dejar tantas preguntas sin respuesta, para abrir la puerta a la nueva sociedad.

Agosto de 2005

1/2006.LA PROSTITUCIÓN

En los últimos años el punto de mira se ha puesto en la prostitución, la callejera, la de los clubes de alterne, la de los pisos de lujo, salas de sauna y masaje o aquella otra del alquiler de habitaciones por hora, por hacer tan solo referencia a alguna, de las muchas formas, de buscarse un espacio al sol de la vida. Un espacio más de los muchos en los que se va construyendo el vivir cotidiano.

Pocas son las personas, afortunadas o infelices, dependiendo de la óptica desde la que miremos, que pueden conformar su vida y construir su historia personal al margen del mundo del trabajo. El trabajo, libre o esclavo, remunerado o sin remunerar, formal o informal, reglado o desreglado, es el vértice sobre el que se levanta el devenir del ser humano. De las rentas, independientemente de la forma en la que se hayan adquirido, tan solo vive un reducido grupo de la humanidad.

En general, cualquier tipo de trabajo, tiene su contraprestación, sea esta de carácter monetario, en especie, o en el peor de los casos, a cambio de la propia sobrevivencia. El trabajo, en si mismo, libera o esclaviza, y, como medio o instrumento, posibilita o frena la construcción personal. Está alejado de toda neutralidad. Asimismo, en la perspectiva de las creencias, el trabajo, se perfila en una dimensión creadora o por el contrario, se dibuja en los más variados escenarios de redención, o si no queremos antagonizar, tanto la creación como la redención se funden en una misma cosmovisión.

Sea como fuere, cuando se discute, analiza o se describe el mundo de la prostitución, además de las connotaciones morales que se le atribuye a cada una de nuestras acciones de la vida cotidiana, se la sitúa en el ámbito del trabajo y hasta el de las relaciones laborales. Se habla de las trabajadoras o trabajadores del sexo, de las modernas formas de esclavitud, del ejercicio libre de una “profesión”, sujeta o no al derecho mercantil o del trabajo, en fin, de un tipo de relaciones humanas y sociales, difíciles  de clasificar y regular. Pero no son las únicas acciones que se encuentran en esta situación. También lo es el trabajo doméstico, y, no está sujeto a la estigmatización social que se le atribuye a la prostitución.

Con frecuencia se afirma, y en la mayoría de los casos probablemente así sea, que la prostitución no es un ejercicio libre. Que las personas que realizan este tipo de actividad no lo hacen porque les gusta, sino porque circunstancias personales o sociales les abocaron a esta forma de obtener unos recursos monetarios. También, alegremente se llega a decir que esta es una manera fácil de  buscarse la vida o de forma más sofisticada, de poder acceder de manera rápida, a un estatus de vida acomodado que, en la vida “normalizada”, costaría mucho esfuerzo, tiempo, sacrificio, o, excepcionalmente, un golpe de suerte.

Ciertamente del mundo de la prostitución, como del propio mundo del trabajo, se pueden hacer muchas lecturas, y, todas ellas aceptables, en la medida en que  son realidades de la vida cotidiana, al margen de la consideración ética o moral que se les desee atribuir. Están ahí, y por tanto, no les podemos dar la espalda o mirar hacia otro lado, pues forman parte del escenario vital en el que nos movemos.

Abril de 2006

2/2006. EVO MORALES: EL DERECHO DE UN PUEBLO A LABRAR SU PROPIO DESTINO

Se armó el escándalo. Un pequeño país perdido entre la cordillera andina y la amazonía, ha dicho basta. Y tocaron a arrebato en Brasil, Argentina, España, Estados Unidos, la Europa ampliada, y otros poderosos del hemisferio. ¿Qué ha hecho Evo Morales para provocar tal revuelo?. Tan solo ha seguido los mandatos de su pueblo, un pueblo empobrecido e hipotecado a los intereses y caprichos de otros, un pueblo arrodillado ante unas elites políticas, económicas y militares, que vendieron o se repartieron el país con otras más preocupadas por el beneficio o lucro inmediato a costa de la exclusión y marginación de la mayoría de la población boliviana.

Bolivia tiene derecho a nacionalizar los hidrocarburos y todos los recursos naturales con los que cuenta. También Bolivia está en su derecho de redefinir sus alianzas, de establecer lazos de amistad, cooperación con el país que quiera, y, si es del propio continente latinoamericano, mucho mejor. No cabe duda que Evo Morales se está situando en esa senda de "otra América es posible". Con esto no queremos decir que esa América tenga que ser la de Chaves, o la de Castro. Pero sí pensamos en la Comunidad Sudamericana de Naciones. Ese espacio por construir en el que se integrarán -si esa es la voluntad de todos los pueblos y naciones de la Región- el Mercosur y la CAN (Comunidad Andina de Naciones). Ciertamente no serían ni el Mercosur, ni la CAN, tal y como hoy están configurados, son necesarias todo un conjunto de reformas y transformaciones que permitan la construcción de ese nuevo espacio común latinoamericano. Para ello es necesario, en primer lugar, el reconocimiento de los otros, países y pueblos, con todas sus peculiaridades, potencialidades y debilidades. Y también el reconocimiento propio con la necesidad de los otros para proyectar su propio destino en este mundo globalizado. En segundo lugar, se han de ir forjando todo un conjunto de relaciones de intercambio y cooperación, desde la igualdad y desde la compresión mutua.

Mayo de 2006

3/2006.Barreras a la Inmigración: la negación de la ciudadanía.

Raro es el día que no llega una patera a las costas españolas o que no se encuentra a la deriva un cayuco o cualquiera otra embarcación cargada de inmigrantes. Una de las últimas en aguas internacionales, entre Malta y Libia, auxiliada por un barco pesquero español. He sentido verguenza por ser europeo ante el espectáculo que han dado muchos países de la Unión Europea que, soltando amarras, eludían buscar una pronta solución a ese "problema" humanitario. También me he sentido orgulloso, como ciudadano del mundo, como español, por la postura generosa del patrón y de los tripulantes del pesquero español que, abandonando las tareas que les permite llevar una vida digna a ellos y a sus familias, han salvado, acogido y atendido a ese grupo de ciudadanos africanos perdidos en el mar.

Siempre he defendido y apostado por la Unión Europea, por la Europa de los ciudadanos y de los pueblos Asimismo, siempre he detestado esa Europa de los Mercaderes, de los Estado-Nación, que se reparten mercados, controlan mercancias y levantan barreras arancelarias o de otros tipos al libre flujo de personas, capitales y mercancias. Tan solo los capitales, siempre y cuando respeten las reglas del poder hegemónico mundial, tienen vía libre y se instalan allá donde pueden obtener más rentabilidad. En el caso que nos ocupa, después de muchos días de negociaciones diplomáticas, tratando a los inmigrantes africanos como una mercancia devaluada, han tomado la decisión de repartirse a los hombres y mujeres, como un proceso intermedio, antes de la repatriación definitiva a sus países de origen. La posición del gobierno español ha sido mucho más generosa, si bien sigue siendo participe de la Europa fortaleza, dando la espalda a esa Africa que, durante muchos siglos, le ha permitido crecer y consolidarse como un Continente y espacio geoterritorial, fuerte y autónomo. Apenas si han transcurrido los 75 años de la descolonización de Africa, y Europa se ha olvidado de un continente que durante muchos años estuvo bajo sus dominios. De alli extrajeron recursos minerales, energéticos, agrícolas y humanos, para su beneficio, expoliando un inmenso teritorio y esclavizando a sus poblaciones. Y por si eso fuese poco, en el momento de la descolonización, compartimetaron caprichosamente un territorio, negando la identidad de pueblos y naciones, y dejando tras de si, un escenario de guerras y de tensiones étnicas y territoriales. Ni la europa anglo-sajona, ni la francófona, ni tan siquiera la europa ibérica y latina, han sido capaces de restablecer, por las vías de la cooperación las rupturas generadas en los procesos de conquista, colonización y descolonización. Europa está en deuda con Africa y los ciudadanos europeos no podemos dar la espalda a la compleja y rica ciudadanía africana.

En los sondeos de opinión que periódicamente se hacen en el espacio europeo y español, la inmigración es contemplada como un problema. Los inmigrantes del tercer mundo, son considerados como los nuevos leprosos del siglo XXI que hay que confinar, excluir y recluir en guetos, ya sea en sus propios países o en los nuestros, si los acogemos para ocupar los nichos de mercado que son desechados por los trabajadores europeos. Y lo más contradictorio de todo esto es que, los gobiernos, de esta "modélica" democracia europea-demoliberal, atentos a la opinión pública de sus diferentes países, intenta dar respuesta a este "problema", mediante leyes, reglamentos y barreras, con tal de satisfacer a mercaderes y consumidores de la europa del bienestar.

La inmigración, no es un problema, es un derecho reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada después de las guerras fratricidas de los primeros decenios del siglo XX. Todas las personas tenemos derecho a situarnos y establecernos alli donde consideremos que podemos vivir dignamente y también a cambiar de lugar y territorio si las condiciones de vida se tornan hostiles y nuestra vida insotenible en un determinado lugar del planeta. Eso es lo que han hecho, lo que hemos hecho, los ciudadanos del norte durante siglos sin ningún tipo de barreras, ni condicionamientos. Se nos ha reconocido un derecho y hemos podido ejercer nuestra ciudadanía universal. Ese mismo derecho se lo estamos negando impunemente a los ciudadanos del llamado Tercer Mundo.

Todos somos corresponsables de la situación de pobreza y exclusión de naciones y pueblos en situación de desventaja y descapitalizados. No olvidemos que a muchos de estos pueblos les hemos expoliado, nos hemos apropiado de sus mejores recursos naturales -todavia hoy muchos de esos recursos y potencial económico, siguen en manos de capital occidental- y, por si fuese poco, hasta les hemos dejado sin capital humano. La responsabilidad no es sólo de los gobiernos, tambien lo es de los ciudadanos, como tales y como consumidores. Como ciudadanos, porque no podemos negar a otro un derecho que durante muchos años hemos ejercido y seguimos ejerciendo para nosotros. Y como consumidores, porque como votantes, apoyamos a los gobiernos y las políticas restrictivas adoptadas por nuestros gobiernos para salvaguardar productos e intereses económicos de los paises hegemónicos en esta economía globalizada. Apostamos por nuestro bienestar a costa del empobrecimiento de otros. Defendemos a nuestros gobernantes porque para salvaguardar nuestro bien vivir, levantan fronteras, protegen mercados laborales y establecen aranceles o garantizan, mediante todo tipo de incentivos o subvenciones, producciones agrícolas o manufactureras. Y como todo eso nos beneficia, seguimos manteniendo un sistema desigual e injusto aún a sabiendas que es asi, porque al final es justificable bajo el viejo principio de atender primero a nuestros problemas y necesidades, para después dar una respuesta a los problemas y necesidades de los demás.

Una de las respuestas a muchos de los interrogantes y cuestiones aqui planteadas se encuentra en el reconocimiento de la ciudadanía universal con todas sus consecuencias y en la cooperación al desarrollo. En ellas nos centraremos en futuras reflexiones.

Madrid, 22 de agosto de 2006

4/2006. LA POBREZA: La negación del ser humano, de la humanidad.

En los últimos días se han estado celebrando manifestaciones a lo largo y ancho del Planeta denunciando la situación en la que se encuentran los pobres y los reiterados incumplimientos de las Metas del Milenio. Da la impresión que en las sociedades actuales, salvo honradísimas excepciones, se ha interiorizado el viejo principio de que "pobres, siempre hubo y siempre habrá" y que, por tanto, la pobreza es consubstancial a la sociedad. Y no es cierto, si bien la existencia de las desigualdades, si es esencial en el sistema capitalista. Tanto es asi que la globalización galopante en la que estamos inmersos -el triunfo por antonomasia del sistema capitalista- no se entendería sin la existencia de pobres y ricos, desarrollados y subdesarrollados, en suma, si no se hubiera instalado a nivel planetario el régimen de las desigualdades. Son precisamente las desigualdades estructurales las que permiten el enriquecimiento de pocos, los del Norte, a costa del empobrecimiento de muchos, los del Sur. Son las desigualdades las que facilitan la competencia y las que permiten la acumulación de capitales.

 

En las manifestaciones de los pasados días, en las calles han coincidido gentes y organizaciones de muy diverso tipo, y todas animadas con el mismo fin: luchar contra la pobreza en el mundo. Las motivaciones que aunaron a tantas personas y organizaciones, salvo la de una misma finalidad compartida, han sido muy diferenciadas. en unos casos han sido políticas, religiosas, ideológicas, etc. y en otros meramente altruistas. Como tantas y tantas veces en los últimos años, se ha vuelto a hablar de la cooperación al desarrollo, de la solidaridad, del comercio justo, de la injusticia e incluso, se ha vuelto a recordar la vieja promesa incumplida por parte de los gobiernos de los países mas avenzados del 0,7% de ayuda al desarrollo. Más aún en este caso, con mayores niveles de concienciación que en periodos anteriores, se ha procurado desenmascarar la falsa ayuda al desarrollo a través de los créditos FAD (Fondos de Ayuda al desarrollo), que no dejan de tener un carácter comercial. También se ha denunciado con más insistencia que en otras ocasiones la injusticia del comercio internacional y el proteccionismo -vía de barreras arancelarias o vía de sunvenciones- que establecen los países ricos a sus productos. La verdad es que la libre circulación, de mercancias, capitales y personas, sigue estando regida por el imperio de la dominación y, son los paises del Norte, los que unidireccionalmente, siguen imponiendo las reglas del juego. Todo ello, debería conducirnos a seguir interrogándonos por el orden mundial, debería impulsarnos a ahondar en las raíces del problema, al tiempo que se intentan solventar las necesidades más apremiantes de la humanidad. No necesitamos caridad y si grandes dosis de solidaridad para que definitivamente se restablezca la justicia, pues sin ésta nunca habrá igualdad, ni se reconoceran los derechos de pueblos y personas.

 

Pese a las Naciones Unidas, aún sigue vigente el desorden económico y social mundial. Y dicho con una cierta ironía, no podía ser de otra manera. ¿Qué se puede esperar de una organización que impulsan, en el Norte, los vencedores de las dos primeras guerras mundiales?. Es cierto que, también los principios inspiradores de la sociedad de naciones, de ese hipotético gobierno mundial, asientan sus bases en esos viejos ideales de igualdad, fraternidad y libertad. Sin embargo, lo que se ha impuesto con el triunfo de la "burguesía", es la libertad del "dejar hacer, dejar pasar". Ha triunfado el mercado, el libremercado de los poderosos, y se ha renunciado, por incompatibilidad con el mismo, a la igualdad y a la fraternidad. Y, para eso, siempre hay justificación.

 

Solo podremos combatir la pobreza, el hambre en el mundo, con un nuevo orden económico y social mundial. Se necesita urgentemente una revolución en el mismo seno de las Naciones Unidas en las que no quepa el derecho de veto, en la que se instale una verdadera democracia y en la que participen todos en igualdad de condiciciones. Entonces las Resoluciones podrán ser cumplidas y no serán mandatos interesados y mediatizados por los poderosos. Mientras tanto, la competencia, el odio, la xenofobia, el racismo, el sexismo, la homofobía...seguirán campando afianzándose libremente a lo largo y ancho del planeta e incluso proyectándose en otros planetas en medio del universo.

 

A 21 de octubre de 2006

 

5/2006.- TRABAJADORES DEL MUNDO "UNÍOS": El surgimiento de la CSI (Confederación Sindical Internacional).

La noticia seguramente ha pasado desapercibida para mucha gente. Apenas se hicieron eco de ella algunos medios de comunicación en sus secciones de economía y, excepcionalmente, en sus portadas. A mi me ha parecido un hecho relevante por el pequeño contrapeso que supone el mismo en el contexto de la globalización y por su valor simbólico. No sólo aunan fuerzas los capitales, las grandes corporaciones multinacionales, sino también la fuerza de trabajo, los trabajadores.

El dia 1 de noviembre en Viena, se funda esta Confederación Sindical Internacional, en la que se fusionan las antiguas Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOLS) y la Confederación Mundial del Trabajo (CMT), y, otras seis organizaciones sindicales indpendientes. En total, 306 Centrales Sindicales Nacionales de 154 países y que agrupan aproximadamente a 168 millones de trabajadores. Ciertamente no estan todas pues, entre otras, no se encuentran ninguna de las representantes del sindicalismo libertario y anarquista internacional. No obstante, considero que es un hito histórico. El viejo sueño utópico socialista parece que se hace realidad, si bien queda un largo camino para que se materialice en todos sus extremos.

De la misma manera que, sin ningún pudor ni ninguna cortapisa, se están uniendo las grandes empresas, las grandes corporaciones multinacionales, lo hagan tambien los trabajadores y las grandes organizaciones sindicales. No obstante, la unión de estos últimos, aún queda muy distante y alejada de los estrechos vinculos y de la disciplina operativa de los primeros. Los sindicatos, pese a los ideales y principios que los orientan e impulsan, aún viven presos de su organización burocrática, de los intereses de sus dirigentes y cuadros, e infelizmente alejados del internacionalismo proletario. Tanto es así, que no hace mucho tiempo que, en España, los lideres sindicales de UGT y CC.OO., solicitaban una moratoria para la libre circulación de los trabajdores de la nueva Europa ampliada. Increible, pero cierto, como también lo es que una buena parte de los trabajadores españoles también les secundan en estos pronunciamientos.

Volviendo a lo dicho inicialmente, hay que aplaudir y apoyar ese acuerdo de integración de las grandes confederaciones mundiales. Es de esperar que, además de ir adoptando medidas sectoriales que afiancen esta unión, se vayan tomando otras tendentes a exigir a las grandes corporaciones multinacionales y a los gobiernos, que se respeten los derechos de los trabajadores al descanso, a un horario justo, a la discriminación de género, etc, y a un salario justo. Ciertamente no sería aceptable que la calidad de vida de los trabajadores del norte, el reconocimiento de los derechos de éstos, si hiciese a costa de la explotación despiadada y el empobrecimiento y precariedad de los trabajadores del sur. Al contrario, es de esperar que, estos últimos, adquieren los mismos derechos y condiciones de vida que los trabajadores del norte.

Para terminar esta reflexión, aunque solamente quede apuntado, convendría vincular estos comentarios con los dichos anteriormente con relación al lugar que ocupan los consumidores, a su responsabilidad con relación a las condiciones de vida de los hombres y mujeres del sur que realizan su trabajo en unas condiciones indignas y sometidos a sistemas de explotación económica. Y, por último, considerando las barreras que se levantan frente a la libre circulación de trabajadores, de hombres y mujeres que optan por la emigración para buscar mejores condiciones de vida, el derecho que le asiste a cualquier ciudadano del mundo, por el mero de hecho de ser persona y habitante de este planeta llamado tierra, a emigrar.

 

A 1 de noviembre de 2006


6/2006.- SADAM HUSEIN Y LA PENA DE MUERTE

En la mañana de hoy se ha confirmado la noticia que se venía anunciando en los últimos días, especialmente desde EE.UU., de la ejecución del ex-Dictador irakí, Sadan Husein, por medio de la horca. Una vez más la barbarie se ha impuesto por encima de la razón humana y por encima de todas las Convenciones Internacionales contra la Tortura y contra la Pena de Muerte.

Que Sadam Husein, fué un sanguinario, no le cabe duda a nadie; que durante el largo período de su mandato, atentó contra los derechos humanos de personas, pueblos y etnias, tampoco. Pero todo eso no justifica la pena de muerte. En primer lugar, porque dudamos muy fundadamente que se le haya sometido a un juicio justo, y aún habiéndolo sido, tampoco habría justificado su ejecución.

Los expertos, sin realizar ningún tipo de valoración moral, señalan que el procedimiento seguido ha sido el más apropiado en una situación excepcional como ésta. La dilación de la ejecución, a la larga, hubiese supuesto la anulación de la pena de muerte por otro tipo de pena, más ajustada a los delitos cometidos. De forma inmedia, habría abierto un debate que no favorecería la normalización política y social de Irak. Por tanto, desde el punto de vista estratégico, afirman tales especialistas, era la mejor opción y debía realizarse inmediatamente.

Viendo este acontecimiento e intentando valorarlo, debemos subrayar que se ha impuesto ese viejo principio moral, tan en voga en algunas mentes y dirigentes actuales, de que el fin justifica los medios. También se ha impuesto la clásica ley judáica del "ojo por ojo, diente por diente", o esa otra más popular e inspirada en la anterior, de que "quién a hierro mata, a hierro muere".

Salvo el hecho de que efectivamente Sadam Husein se merecía un castigo por las atrocidades cometidas en la época de su mandato, en el resto, estoy totalmente en desacuerdo con todo. Primeramente en el juicio al que se le ha sometido, pues además de enjuiciarle en pleno conflicto bélico interior y en un país ocupado, se le ha sometido a un juicio injusto. Y, en segundo lugar, aún en el supuesto de que se le hubiesen respetado todos sus derechos, la pena de muerte no es aceptable en nigún caso.

La reacción internacional ante este acontecimiento, de momento, se está produciendo como cabía esperar: el gobierno de los Estados Unidos no sólo ha apoyado la medida, sino también la forma de llevarla a cabo, y, desde Europa, se ha reprobado la pena de muerte pero, en el fondo, se ha justificado la medida. Desde otras instancias gubernamentales internacionales, en unos casos con matizaciones, en otros, sin ellas, igualmente se ha justificado la decisión tomada.

Desde aqui, nos seguimos oponiendo contra la pena de muerte, incluso contra estos sanguinarios que han comentido atentados contra la humanidad, como es el caso de Sadam Husein. Siempre caben otras formas de castigos contra crímenes tan deplorables como los que cometió el ex-Dictador irakí.

Por último, a la hora de valorar moralmente las acciones humanas, tan importante es la calificación que se establece de los fines, como la que se debe hacer de los medios.Medios y fines deben estar sometidos al juicio moral y ético.

 

En Madrid a 30 de diciembre de 2006

1/2007.- POR LA PAZ, CONTRA EL TERRORISMO

Aún no salgo de mi asombro después de ver lo sucedido en los ultimos días en Madrid, como consecuencia de los viles atentados de ETA en el pasado 30 de diciembre. Primero fue la actitud mantenida por el Partido Popular, la Asociación de Victimas del Terrorismo, el Foro de Ermua,el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, ante la manifestación a favor de la Paz y en contra de ETA. Su negativa a participar y a apoyarla no cabe en una mente humana y digna. Es más fruto de mentes retorcidas, malintencionadas, y que se guían más por intereses particularizados que por intereses colectivos y pòr valores humanos. ¿Qué credibilidad pueden tener estas organizaciones, instituciones y personas, cuando no tienen la mínima decencia para secundar un acto solidario como éste?. En segundo lugar, fue el discurso y la actitud del lider de la oposición, Mariano Rajoy, y del PP, en la Sesión Plenaria del Congreso de los Diputados.

Segui con atención las intervenciones del Presidente del Gobierno y de los demás responsables políticos, y aún estoy perplejo de lo que oí a Mariano Rajoy. ¿Qué pretendía con ese tipo de dicurso?. ¿Nokear a un Presidente de Gobierno sorprendido por el atentado terrorista en la T4 de Barajas?. ¿Debilitar al Estado de Derecho, denigrando al Presidente de Gobierno en sede parlamentaria?. ¿Hacer política partidaria como un tema como el terrorismo? ¿Afianzar las posiciones asesinas y chatajistas de ETA y de sus secuaces, escenificando la división en el Congreso?. ¿Qué habría sucedido si ese discurso y esa actitud hubiese sido mantenida por cualquier otro lider político gobernando el PP?. Pienso que el discurso y la actitud se se comentan por sí mismos, y es indigno para una formación política y para alguien que aspira a gobernar un país plural como España.

Si todo esto es asi es porque, en gran medida, hay un conjunto de ciudadanos que apoyan y corean este tipo de actitudes y comportamientos. Los votos suplantan a los valores y la demagogía descarnada se impone por encima de la racioinalidad política. La verdad es que el PP, está adoptando una estrategia suicida manteniendo esta tensión y defendiendo este tipo de comportamiento.

Observando todo esto, uno tiene la impresión de que se ha conformado una nueva pinza política en contra de un Gobierno: por un lado, Heri Batasuna, y por otro el PP, ambos intentando sacar ventaja de los anhelos de paz de los ciudadanos españoles y vascos. Los primeros, alimentando la Kale Borroca, y los segundos, frenando y dinamitando cualquier tipo de iniciativa que no pase por la política antiterrorista del PP. Desde esos dos polos extremos es muy facil hacer demagogía, encontrar fisuras y fomentar las contradicciones que conlleva cualquier proceso de pacificación. Da pena ver cómo el cinismo se ha impuesto en la vida política española y, en este caso, abanderado por un partido consevador. Uno siente verguenza ajena y prefiere dejar este comentario aqui, esperando continuar con las reflexiones en otro momento.

 

Madrid a 17 de diciembre de 2007

2/2007.- EN GUERRA, CONTRA EL TERRORISMO.

¿Hasta dónde puede llegar la irresponsabilidad política?. ¿Son conscientes todas las personas y orgaanizaciones que participaron en la manifestación de las consecuencias de sus acciones?. Estas son, entre otras muchas, las preguntas que nos formulamos ante la manifestación contra el terrorismo que se desarrolló ayer en Madrid. El Partido Popular, con su estrategia partidaria, está jugando con fuego, está prendiendo una espoleta que, más tarde o más temprano, tendrán que apagar. Con ese tipo de estrategia suicida no se ganan elecciones, aunque si consigan adhesiones y fidelizar a una "clientela" rencorosa y vengativa.

En regímenes democráticos, nadie gana elecciones desde posiciones extremas. Tampoco es posible, en la España Autonómica, o si se quiere, en la España plurinacional y multicultural, conseguir la confianza de la ciudadanía alimentando las divisiones entre territorios y regiones, entre ciudadanos. El odio, solo engendra odio y división. La crispación, divide y tensiona las relaciones humanas y sociales. Las opciones "belicistas", aunque éstas vayan dirigidas contra una banda asesina como ETA, fomentan la irracionalidad de los fanáticos y de los sicarios del crimen. El viejo principio de "si vis pacem, para bellum", "si quieres la paz, prepara la guerra", además de insostenible éticamente, es inviable estrategica y políticamente. La historia reciente y pasada, de Europa y de otros espacios de mundo sumidos en conflicctos y tensiones, asi lo demuestran. ¿Alguien se cree que es posible gobernar España, de espaldas a Cataluña, Pais Vasco y Galicia, por ejemplo? ¿Acaso se pueden ganar unas elecciones, negando la identidad de pueblos y nacionalidades?. Es muy peligroso el juego que está haciendo el Partido Popular, aupado por grupos mediáticos interesados también en ganarse un espacio diferenciado entre públicos y audiencias. No todo vale en el mundo actual, ni desde el punto de vista mercantil, y, tampoco desde la perspectiva del marketing electoral.

Y en todo este panorama, sorprende la actitud y posicones de la COPE, la emisora de los obispos y de una buena parte de congregaciones religiosas, accionistas de la misma. Es dificil entender, desde una óptica cristiana, el silencio, la omisión y hasta la beligerancia de la Conferencia Episcopal. ¿Acaso piensan que los mensajes que nacen de las ondas de esta Cadena de Emisoras, conducen a la fraternidad, el perdón, el anunción de la "buena nueva"?. ¿Es eso evangelización?. ¿Se puede mantener y sostener, desde el cristianismo, "el ojo por ojo, diente por diente"?. Si se mantiene, ¿qué razón de ser tiene el nacimiento, muerte y resurrección de Cristo?. Sosteniendo y alimentando, los mensajes viejo testamentarios, es seguir anclados en ese pasado judaico y negar la "buena nueva" del evangelio y el mensaje fraterno y universal de Jesus de Nazaret......Y muchisimas cosas más se podría ir diciendo al hilo de este discurso desgranado desde las creencias...

Adentrandonos en el terreno de las organizaciones, poco que objetar, con respecto a la mayoría de las víctimas que integran el Foro de Ermua o la Asociación de Víctimas Contra el Terrorismo (AVT). Viven condicionados por su dolor, por su pena, por su rabia, o por su rebelión contra unos verdugos despiadados. No les podemos pedir, aunque algunos los hayan hecho con mucha generosidad, ese distanciamiento necesario para contemplar los acontecimientos desde otra racionalidad. No podemos decir lo mismo de los dirigentes de estas organizaciones, pues se prestan a ser utilizados de una forma burda, descarada e inmoral, por parte del Partido Popular y por parte de los ventajistas de la comunicación, dispuestos a la demagogía fácil y el espectáculo del dolor ajeno. Ese periodismo amarillo, sin escrúpulo y vocinglero que se sustenta de alimentar vanidades personales, de los antagonismos y de un discurso maniqueo de buesnos y malos, que ellos se cuidan muy mucho de etiquetar y estigmatizar. Tampoco el periodismo de la mentira y el espectáculo, en sociedades en las que impera la "libre expresión", es capaz de sostener audiencias, públicos y lectores con esas estrategias, pese a sus buenos resultados inmediatos.

 

En Madrid a 4 de febrero de 2007

3/2007.- LA MUERTE DE DIOS

"Dios ha muerto....Viva el superhombre".....Cual viejo demiurgo, el clásico lema nietzcheano cada cierto tiempo aflora en los lugares más inesperados. Hace un mes aproximadamente el popular barrio madrileño de Entrevias no salía de su asombro ante la determinación del Cardenal madrileño Rouco Varela de cerrar la Iglesia de San Carlos Borromeo. Los "curas rojos" de Entrevías habían sido proscritos por el simple hecho de identificarse con los más pobres y excluídos de la sociedad madrileña. Habían inclumplido las normas de la Iglesia Católica Apostólica y Romana celebrando la Eucaristia sin las vestimentas prefijadas por la liturgia de la Iglesia y además, daban la comunión con "rosquillas" o con pan casero y vino, saltándose todas las normas del Vaticano. Esa y no otra era la conducta reprobable de esta comunidad cristiana arraigada entre los más pobres y desvalidos. ¡Qué mente estrecha y qué espiritu raquitico y mezquino se ha instalado en la Iglesia Católica".

 

No cabe duda que es la propia Iglesia Católica la que, en estos inicios del Siglo XXI, está "matando a Dios". De forma similar a como Nietzche abogaba por la "bestia rubia del Norte", por la raza aria, exaltando al superhombre, la Iglesia Católica actual, su jerarquía, aniquila las testimoniales prácticas religiosas del cristianismo primitivo. Primero fue la Teología de la Liberación en América Latina la que fue sometida al hostigamiento hasta dejarla reducida al exiguo grupo de comunidades cristinas de base, después ha sido lo que quedaba de esa iglesia militante que unió su suerte a los más pòbres y desfavorecidos de la sociedades del bienestar. El viejo testamento, las "tablas de la ley", se ha impuesto por encima de la "buena nueva" anunciada con la llegada de Cristo. Toda una Iglesia jerarquizada, aliada con el poder, se ha antepuesto a esa Iglesia de los pobres, al cristianismo auténtico. El amor se ha replegado a la ley. "Dios ha muerto" y , en este caso, lo ha matado la propia Iglesia Católica.

 

En los años 80, a través de la Coordinadora de Barrios de Madrid, conocí a los "Enriques", Enrique de Castro (al que hoy llaman el "cura rojo") y a Enrique Fernández Reguera, uno de los fundadores de la Escuela de Educadores Especializados en Marginación. Con este último, junto a Chelo, Paco, Pilar y otros muchos, me uni en la Escuela de Marginados, y, con ellos compartí horas de clase, debates y alguna que otra fiesta. Siempre admiré su compromiso con los más desprotegidos, con los abandonados de la sociedad madrileña. En sus casas acogían a drogadictos, ex-presos, menores "criminalizados" y a todo aquel o aquella que estuviera sin hogar o sin lugar en el que refugiarse del acoso que eran sometidos. Se pasaban horas en las cárceles madrileñas, en los juzgados de la Plaza de Castilla o en la Comisarias madrileñas defendiendo los derechos de menores, de presos, de drogadictos.....y denunciado las injusticias a las que reiteradamente eran sometidos.

 

A lo largo de esos años, por la Escuela pasaron jóvenes y adultos, curas y monjas, trabajadores y trabajadoras sociales, ex-drogadictos, ex-prostitutas, y todo tipo de personas interesadas en la educación de los excluidos, de los delincuentes, de los marginados. En el entorno de la Escuela y apoyándola, se expresaban y participaban múltiples colectivos comprometidos con los más desamparados: la Coordinadora de Barrios, los Traperos de Emaus,las Madres Unidas contra la droga,y, también Enrique de Castro y la "gente de Entrevías" que se aglutinaban en torno a su parroquía....Nunca me he encontrado a lo largo de mi vida con unos colectivos y personas tan comprometidos, solidarios, dinámicos, democráticos y participativos como estos....A veces, no compartía sus formas asamblearias y en parte anárquicas que adoptaban en su toma de decisiones, pero siempre me alinee con ellos en sus actuaciones y apuestas por los más débiles.

 

Al final de los 90, otro tipo de compromisos sociales, la apuesta por la causa del Tercer Mundo y por la Universidad, me llevaron a dejar la Escuela, vinculándome más con las ONGs. y con Universidad. Mi plaza de profesor de sociología de la marginación la vino a ocupar Enrique de Castro, comprometiéndose de una manera mucho más directa con la Escuela de Educacores Especializados en Marginación, situada en ese momento en la Plaza Luca de Tena de Madrid...A los pocos años, Carmen, la "secre" y ex-alumna de la Escuela, se puso en contacto conmigo diciéndome que les echaban del piso en el que estaba situada la Escuela y que necesitaban encontrar otro local para la Escuela. Yo les ofreci un lugar de mi Universidad, aunque con las limitaciones de horarios que imponía la Universidad...Evidentemente el dinamismo de la Escuela, que no se limitaba a los horarios de clase y a las actividades de la Escuela y otras muchas tareas vinculadas con la Coordinadora y con el colectivo de Madres contra la droga, no podía quedar sujeto a las restricciones temporales de la Universidad....Al final, como en tantos y tantos hechos, la opción más viable, abierta y comprometida, fue la de la Iglesia de Entrevías..Es decir, Enrique de Castro, ofreció los locales de la parroquia para acoger la Escuela de Educadores...Y allí sigue todavia.

 

Las noticias de los medios de comunicación en este último mes referidas a los "curas rojos" de Entrevías, me han evocado todos esos años compartidos con las gentes de Vallecas y con esos compañeros y compañeras comprometidos con los más desprotegidos, y, a los que siempre he admnirado. También me han recordado otras vivencias, lecturas y experiencias, que me han sugerido la "muerte de Dios", y como creo en ese otro Dios vivo de los curas, hombres y mujeres de Entrevias, entonces he querido dejar aquí este pequeño testimonio y mi solidaridad con este grupo de personas excepcionales. Termino esta reflexión, recordando a Unamuno cuando se preguntaba, ¿qué es fe?, señalaba, dicen que "es creer en lo que no vemos", y yo digo, afirmaba él, "crear lo que no vemos"...Y lo que he visto con esta comunidad de Entrevías, ha sido ese otro Dios, que nos permite seguir apostando por la esperanza.

 

En Madrid a 1 de mayo de 2007

4/2007.- ¿ POR QUIÉN VOTO ?

Esta es la pregunta que periódicamente nos hacemos los que vivimos en sociedades que se han dado a sí misma un régimen democrático. Muchos, los "fieles", los "fidelizados" por los Partidos Políticos, lo tienen claro de partida, votarán por los suyos sin más, al margen de la acción política que hayan desarrollado en los procesos preveios a las elecciones. Otros, más concienciados y críticos, examinarán las actuaciones de los políticos y, teniendo en cuenta todo ello y el progrma que presenten, optarán por un partido u otro, por un político u otro. Algunos, en unas situaciones muchos, en otras menos, se debaten entre la abstención por principio o en inmersos en la duda sin saber a quién conceder su confianza, son los llamados indecisos por los expertos electorales.

Aunque la auténtica ciudadanía no puede reducirse al sufragio universal, principio básico de cualquier régimen democrático, los procesos electorales son un buen barómetro de la misma. Veámos en qué medida. En primer lugar, estaría la participación, es decir, el número de personas que ejerce su derecho al voto, independientemente de su opción política; de esta manera, cuanto mayor sea el nivel de participación, mayor será el compromiso de los individuos, de los ciudadanos, con su "polis", con su "ciudad", con su sociedad. Al contrario, cuanto mayor sea el nivel de abstención, indicador ineludible del déficit democrático, menor será el compromiso de las personas con su entorno, con su "ciudad". En segundo lugar, deberíamos considerar, además de la persona, al partido político por el qué votar, y, ahi la amalgama de siglas y opciones puede ser simple o excesivamente heterogénea y dispersa. Sea de una forma u otra, el espectro de las opciones se situarán entre los extremos de la "derecha" y de la "izquierda". Es también aquí donde se focaliza otro de los niveles importante de la ciudadanía y de la conciencia política. Desentrañemos esta última cuestión.

¿Qué implica el dar el voto, el conceder la confianza y delegar nuestro "poder" de ciudadanos, en una determinada persona o partido político?. De entrada habría que decir que, los partidos políticos, que se sitúan a la derecha de esa línea imaginaria de la ciudadanía política, apuestan por el orden social vigente e incluso por recuperar viejos valores sociales y personales Los de izquierda fijan sus propósitos en el cambio social e incluso algunos en transformar radicalmente el sistema vigente. Entre ambos extremos, se encuentra el centro que, en el que al final, de acuerdo con los analistas políticos y sociales, triunfan las opciones políticas moderadas. Esta es la razón por la cual, en las sociedades más avanzadas, no es facil distinguir a las derechas y las izquierdas. Algunos, unos de forma interesada y otros con un bajo nivel de conciencia política, dicen que todos los políticos y partidos son iguales,y no es cierto. A los políticos de la derecha, tradicionalmente, les interesa afirmar el apoliticismo e incluso, salvo en raras excepciones, favorecer la abstención: eso les da a ellos mayor margen de maniobra y actuar de acuerdo con sus intereses. Los sin conciencia, no valorando adecuadamente las consecuencias de su omisión, dicen, que se lo guisen ellos pues todos son iguales. Evidentemente su abstención será capitalizada por aquellos que piensan qu el ejercicio de la política es una cuestión de unos pocos, ellos, los de siempre, los conservadores.

Decíamos que la derecha, en general, tendía a conservar el orden social vigente. Puestos en esta perpectiva, el orden social vigente en las sociedades actuales y en la dimensión planetaria, es injusto y desigual. El crecimiento y avance económico del planeta y de la mayoría de las sociedades, se alimenta del fomento de las desigualdades y por tanto de la injusticia social. El sistema, tal y como actualmente está estructurado, precisa de esos desequilibrios entre pueblos, sociedades y personas, pues el crecimiento de unos pocos se forja sobre el empobrecimiento y enquistamiento de muchos. Y todo ello, sostenido bajo la consideración de que las sociedades igualitarias desincentivan al individuo, le desmotivan y, por consiguiente, es fundamental el mantener la jerarquia social y las desigualdades........Ciertamente este no es principio inspirador de la izquierda, si bien su posibilismo y pargamatismo, la llevan a confluir en la derecha en buena parte de sus políticas, especialmente las económicas que son las que, en definitiva, afirman al sistema...Todo esto es lo que a los anarquistas les lleva a negar este tipo de ejercicio de la ciudadanía, a este desempeño político, negando las convenciones de los regímenes demo-liberales...Ellos tradicionalmente apuestan por la abstención activa, ejecicendo su cidadanía de forma directa y aprovechando los espacios públicos para desempeñar sus acciones al margen de los calendarios electorales. Pero, en este caso, no hay que olvidar que también su voto, por mucho que les pese a ellos, en la mayoría de las ocasiones será capitalizado por la derecha.

Visto todo lo anterior y pisando tierra firme, a mucha gente le sorprende que a veces, las personas más humildes y desaventajadas socialmente, voten por partidos de la derecha. Aunque ellos no son conscientes de las consecuencias de esa opción, con su voto, están apostando por el mantenimiento de ese orden social injusto que hace que ellos se mantengan en esas posciones inferiores, o hasta excluidos, de la sociedad. No cabe duda que la derecha es muy hábil a la hora de manejar los sentimientos de las personas y su miedo al cambio. Y digo yo, ¿qué miedo puede tener el excluído o las personas peor colocadas en la estructura social?. Considerando todo lo anterior no debe extrañar que los partidos de derecha se opongan a que la ciudadanía sea considerada como una asignatura más en el proceso educativo y en el ámbito de la socialización, ni tampoco que aboguen por la asignatura de religión, conscientes como son, que ésta afirma el conformismo social pues su esperanza está cifrada en la otra vida y no en esta.

Si nos colocamos en la perspectiva de la izquierda, que arranca de concepciones del hombre más colectivizadas, más sociales, los hechos concretos nos son muy distintos de los de la derecha tradicional. Aunque, por principio cuestionan el orden social vigente, apostando por el cambio, en la práctica, sabedores que las elecciones se ganan en el centro del espectro político, modulan sus estrategias y sus discursos para ganarse a la clase media, temerosa de los cambios radicales y anhelantes de un mayor grado de bienestar social. Desde estos parámetros, dirigen sus transformaciones, sus discursos al cambio cultural, al cambio de algunos valores morales, garantizando el sistema económoco vigente, especialmente en las sociedades del bienestar. También esta izquierda moderada es perversa en su acción política con tal de hacerse con la mayoría de la ciudadanía. Tan solo quedaría esa otra izquierda, más o menos histórica, que sigue defendiendo los valores inspiradores de la izquierda y cuestionando en la practica el orden social vigente, apostado por la igualdad de pueblos, naciones, hombres y mujeres. Esta es la apuesta de la auténtica ciudadanía, la que defiende el universalismo por encima de los particularismos y, en la que los principios siguen estando por encima de la estrategia..Infelizmente esta izquierda más radical, vive esclavizada de unos dirigentes anclados en las viejas estrategias totalitarias que alejan a sus potenciales militantes de sus filas.

Y, para terminar por el momento, pues quedan muchas cuestiones simplemente enunciadas, ¿ por quién votar ?. Siendo consecuentes con lo anterior, en primer lugar, si no queremos que capitalicen nuestro voto más allá de nuestras verdaderas intenciones, hemos de votar. Y a la hora de votar, si como principio sostenemos que ante todo es nuestro bienestar particular por encima del bienestar general, tendremos que votar a aquellos partidos que garanticen dicho estatu quo, dicho bienestar individual. Si, por el contrario, partimos del convencimiento de que nuestro bienestar no debe estar sostenido en el empobrecimiento de otros, habremos de votar las opciones de cambio y, por tanto, a los partidos de izquierda que, en principio, están obligados a orientar sus acciones en torno a la igualdad social. Dicho de una forma simplona, si eres o te consideras pobre en términos económicos, vota a la izquierda; si eres rico o consideras que ante todo es tu bienestar material y el de tu gente, vota por la derecha, pues ésta te garantiza la establidad social, el orden social vigente.

Ah, un último detalle, ¿por qué negar el voto a los inmigrantes que con su trabajo y su contribución a la seguridad social, la de todos, contribuyen al bien general?. ¿Por qué negar el derecho y ejercicio al voto, a los jóvenes menores de 18 años, cuando desde los 16 se les exigen responsabilidades penales?...Para terminar, la cuestión de género, se piden disculpas por la asunción del genérico masculino en la redacción de estas reflexiones, espero compensarlo en próximos comentarios.

 

En Madrid a 20 de mayo de 2007

5/2007.- EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

Ya era hora de que en los programas escolares se incorporase la asignatura de "Educación para la Ciudadanía". Nadie nace sabiendo y la vida es la principal fuente de aprendizaje, como también lo sigue siendo y, de primer orden, la escuela. A ser ciudadano se aprende ejerciendo la ciudadanía con los iguales y con los diferentes, pero siempre en comunidad. El primer espacio de esta ciudadanía es la "Gran Ciudad", el planeta tierra del que formamos parte, y, a partir de ahi, otras "ciudades" -llamémosles convencionalmente paises y pueblos- se abren al horizonte vital de las personas que hemos nacido en ese inmenso planeta. Una y otras, conforman las identidades de las personas y de los pueblos, desde las que vamos creciendo como individuos y como colectividades.

He repasado los contenidos de esta nueva materia curricular y nada hay, desde mi punto de vista, que pueda herir sensibilidades, creencias o ideologías, ni mucho menos las creencias cristianas, ni tampoco -esto dicho con la boca pequeña- las católicas. Examinemos esos contenidos: a) Contenidos comunes, exposición de motivos y juicios propios con argumentos razonados y capacidad para aceptar las opiniones de los otros; práctica del diálogo...;exposición de opiniones y juicios propios con argumentos razonados...; análisis comparativo y evaluación crítica de informaciones proporcionadas por los medios de comunicación....b) Relaciones interpersonales y participación... c) Deberes y derechos ciudadanos...d) Las sociedades democráticas del siglo XXI...e) Ciudadanía en un mundo global. Estos son los epígrafes generales, y, no considero que ninguno de ellos ni en sus enunciados, ni en sus desarrollos normativos, pueda atentar contra ninguna manera de pensar, sentir o creer. Y, frente aquellos que desde la Conferencia Episcopal Española cuestionan la importancia y necesiad de esta materia, animando incluso a la objección de conciencia, habría que decirles que repasen la constitución de la Iglesia, la "Gaudium et spes" del Concilio Vaticano II y se darían cuenta que estas orientaciones están muy hermanada con los principios que alli se defendían. Es más, remitiéndonos a los principios que guiaban el "cristianismo primitivo", se podría afirmar que el negar esa educación para la ciudadanía, seria como negar ese referente como fuente de inspiración primera para todos los cristianos. En fin, doctores tiene la "santa Madre Iglesia".

Es cierto que depende de cómo se enseñe, depende de cómo se imparta y se ponga en práctica, el que esta materia, como cualquier otra, se convierta en una herramienta de liberación personal y comunitaria, o una potente herramienta de manipulación y esclavización. Es de esperar que el buen sentido de los profesores, su libertad de cátedra, estén por encima de otros dictados que provengan de fuera de las aulas, y sea el espíritu de la ley el que se imponga por encima de otras pretensiones....Para ello, nada mejor que seguir "guiándonos" de las enseñanzas del viejo maestro Paulo Freire, cuando afirmaba que "nadie enseña a nadie y que todos aprendemos comunitariamente"...

Noviembre de 2007